El ‘efecto insular’
Son Banya es la instalación insignia de CLH en Mallorca, si bien la actividad de la compañía en la isla debe entenderse de forma conjunta en todas sus instalaciones. Los productos se reciben por buque tanque en el pantalán, ubicado en el dique del oeste del Puerto de Palma de Mallorca y conectado a la instalación de Porto Pi mediante tuberías.
Aquí se almacena y se cargan camiones de fuel, mientras que el resto –gasolinas, gasóleos y Jet A-1 (aviación)– se envían por un poliducto de dos tuberías y 16 kilómetros a Son Banya, cuya capacidad de almacenamiento supera los 200.000 metros cúbicos. Desde esta planta salen por camión cisterna las gasolinas, el JP-8 (aviación militar) y los gasóleos, y por oleoducto el Jet A-1 hasta la instalación aeroportuaria de Son San Joan, que es la instalación final del conjunto de las que tiene CLH en Mallorca.
La actividad de CLH en la isla está marcada por el ‘efecto insular’, es decir, que depende de los suministros que llegan por barco al no haber posibilidad de abastecerse de otra manera. Por ello, asegurar el suministro de producto en la isla es el objetivo principal. Otra particularidad es la gran estacionalidad, diferencia entre las salidas de invierno y de verano.
Ampliaciones recientes
Desde su inauguración en 1992, Son Banya se ha ampliado en dos ocasiones. En 1994 se puso en funcionamiento el oleoducto que abastece el aeropuerto de Son San Joan y seis nuevos tanques de Jet A-1, lo que permitió desmantelar la infraestructura de almacenamiento del aeródromo para albergar el actual aparcamiento de coches.
En la segunda, en 2003, entraron en funcionamiento cuatro nuevos tanques, que permitieron aliviar los problemas de estacionalidad. Y, actualmente, está en proyecto la construcción de dos nuevos tanques de 50.000 metros cúbicos , que tienen como objetivo aumentar la capacidad de almacenamiento estratégico.