Número 2 - Segundo trimestre 2006
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El reto de ser cabecera de oleoducto

     

La necesidad estratégica de contar con una instalación contigua a la refinería de Cepsa en Algeciras llevó a CLH a poner en marcha en el año 1988 la planta de San Roque. Su seña de identidad es ser cabecera de oleoducto –une la planta con la de Rota–, que al ser el principal activo de la compañía, es su máxima preocupación.

San Roque recibe el producto directamente de la refinería cercana por medio de un poliducto hasta sus tanques, mientras que otra tubería de 20 pulgadas lleva a la estación de bombeo del oleoducto el producto destinado a toda la mitad sur de España.

Este hecho hizo que su diseño sólo contemplara ocho tanques de 1.800 metros cúbicos de capacidad, 14.400 en total. Aquí radica otra de las características más importantes de la instalación de almacenamiento de San Roque: el elevado índice de rotación de productos y número de bombeos.
Precisamente, la estación de bombeo es uno de los elementos clave en esta planta y por ello se ha efectuado recientemente una ampliación, pasando de tres a cinco bombas principales. Al igual que el oleoducto, esta estación necesita un control exhaustivo y hay que vigilar continuamente múltiples aspectos –la temperatura de las bombas o el aditivo que mejora el flujo del producto, por ejemplo– para que todo funcione como un reloj.

Planes de futuro
Otras mejoras que se han llevado a cabo en la planta desde su puesta en funcionamiento han sido las tuberías aéreas para el cargadero, el reemplazo de los transformadores, la instalación de tanques de aditivos o el cambio de las tuberías del sistema de defensa contra incendios. Los planes de futuro de la instalación pasan por ampliar el cargadero con otra isleta y aumentar la capacidad de almacenamiento con nuevos tanques.


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Francisco Ruiz,
jefe de la instalación de San Roque (Cádiz)

“Somos una de las plantas más productivas debido a las muchas rotaciones de producto y bombeos que realizamos. Tenemos más de 60 bombeos al mes, mientras que otras instalaciones quizás no lleguen a los 30. Esto, en el día a día, implica mucho trabajo porque cada bombeo requiere documentación, mediciones, cálculos, sacar las muestras correspondientes… Por ello, la rutina diaria se multiplica. Además, somos cabecera del oleoducto y eso tiene una gran importancia para la compañía desde el punto de vista estratégico”.

     

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