Petróleo, el valor de un bien escaso
El papel del petróleo en la economía mundial es conocido por todos, si bien el debate sobre su futuro cobra actualidad cada vez que se dispara el precio del barril.
Desde sus primeras aplicaciones como combustible, la importancia del petróleo dentro de las sociedades industriales no ha dejado de crecer con los años, hasta convertirse en lo que actualmente es: la principal fuente de energía mundial, a gran distancia del resto de alternativas.
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En las refinerías se obtienen los derivados del petróleo. |
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Gracias a la destilación de este compuesto químico de origen fósil se obtiene un listado interminable de productos con alta demanda en el mercado: gasolinas, gasóleos, queroseno, aceites y ceras, plásticos…
Actualmente, un 40 por ciento del consumo mundial de energía primaria corresponde a los derivados del petróleo. Esa dependencia del crudo es aún más palpable en España, donde más de la mitad de la energía que se consume tiene su origen en él (en 2003, la cifra fue del 51 por ciento del total de la demanda, frente a un 16 por ciento de consumo de gas natural, tal como constata el Ministerio de Industria, Turismo y Energía).
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Los derivados del petróleo llegan a las instalaciones de CLH vía oleoducto. |
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España importa la práctica totalidad del crudo que necesita puesto que, aunque existen algunos yacimientos de petróleo, su producción no es ni de lejos suficiente como para cubrir la demanda del mercado doméstico (74,8 millones de toneladas anuales, según el último Boletín Estadístico de Hidrocarburos de Cores, de noviembre de 2005).
Riqueza y preocupación
Un factor clave dentro del sector es el hecho de que las principales reservas mundiales de petróleo están concentradas en determinadas zonas, como Latinoamérica, el norte de África y, muy especialmente, Oriente Medio -solamente un país, Arabia Saudí, produce más del 12 por ciento del crudo mundial-. A lo largo de las últimas décadas, la inestabilidad que atraviesa esa zona ha provocado repetidos sobresaltos en los mercados. La primera gran crisis relacionada con el petróleo se produjo en 1973, cuando la cuarta guerra árabe-israelí provocó una crisis de suministro que disparó los precios hasta los 41 dólares alcanzado por el barril en 1981.
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El abastecimiento y la distribución son esenciales
en el proceso. |
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El aumento de la factura del petróleo contribuyó en gran medida a sumir a Estados Unidos y Europa Occidental en una crisis económica de la que fueron saliendo progresivamente a lo largo de los ochenta. Desde mediados de esa década, el mercado del petróleo ha experimentado una etapa de relativa tranquilidad en los precios hasta que, coincidiendo con el cambio de milenio, el llamado 'oro negro' ha vuelto a ser actualidad por la rápida e intensa subida de los precios.
Hoy día, la principal duda está en saber si la oferta de petróleo será capaz de abastecer a unas necesidades de crudo que vienen aumentando por encima de lo esperado. La razón está en que una serie de elementos nuevos han aparecido en el horizonte, por ejemplo, el crecimiento económico de los países emergentes asiáticos. El 70 por ciento del aumento de la demanda de petróleo en el periodo 1999-2004 correspondió a los requerimientos de esta zona del planeta.
El papel de países como China o India es señalado por multitud de expertos. Durante la presentación de la última memoria de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos, su presidente, Dominique de Riberolles, se refirió a la incorporación de estos nuevos actores como grandes consumidores de petróleo, destacando cómo la demanda de petróleo en China creció un 16 por ciento durante el año 2004. Juan Iranzo, director general del Instituto de Estudios Económicos, también ha profundizado en este nuevo contexto mundial de “exceso de demanda, a raíz del excesivo crecimiento de China y la India ", sumado además a la gran demanda de la economía americana.
Dentro de esta evolución del mercado, se aprecia, además, que el aumento de precios no determina que se retraiga la demanda tanto como sucedía hace unos años. La razón está en que actualmente la mayor parte del petróleo se destina al transporte, básicamente en manos privadas, a diferencia de lo que ocurría en décadas pasadas, sin que a fecha de hoy éste cuente con una alternativa factible. Todos estos factores han traído también a la actualidad un viejo debate: al ritmo actual, ¿hasta cuándo están garantizadas las reservas mundiales de petróleo? Lo cierto es que los yacimientos conocidos han empezado a dar síntomas de agotamiento y desde gobiernos y empresas se vuelve la vista hacia las fuentes de energía renovables, con compromisos de producción concretos en el plazo de pocos años. Las cifras que más manejan los expertos apuntan a que al ritmo de consumo actual las reservas de crudo se agotarán dentro de unos 40 años.
En el corto y medio plazo, las grandes empresas del sector tienen como objetivo incrementar las inversiones tecnológicas y mejorar las infraestructuras con el fin de abordar la exploración de nuevos yacimientos o bien llegar a otros de difícil acceso. Un aumento de la producción en los próximos años compensaría, al menos en parte, el despegue experimentado por la demanda.