Calidad: una ruta hacia la excelencia
En CLH apostamos por la calidad con el objetivo de ofrecer un servicio que satisfaga las expectativas de los clientes en todas sus dimensiones.
La calidad es una condición que ha acompañado al hombre desde siempre, sin saberlo primero, siendo conscientes luego y, en los últimos años, persiguiéndola. Su concepto y ámbito ha experimentado un profundo cambio en las organizaciones hasta llegar a lo que hoy conocemos como Calidad Total.
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Reunión en la Dirección de Calidad. |
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En principio, dentro de las empresas esta noción se restringe al Control de Calidad, es decir, que el producto cumpla las especificaciones acordadas. Pero en un segundo escalón, dando un paso más allá, se extendería al Aseguramiento de la Calidad, o Gestión de la Calidad, que busca que tanto el producto como el servicio satisfaga las expectativas de los clientes.
En CLH ya hemos recorrido con éxito estas dos etapas gracias a nuestra infraestructura de control y análisis, que garantiza la calidad de producto, y mediante una serie de procedimientos, normativas y organizaciones que avalan la eficacia en el servicio.
La validez de nuestros procesos ha obtenido un importante reconocimiento: la certificación ISO 9001. Su mantenimiento, año tras año, cumple una serie de objetivos de enorme valor para la empresa, como por ejemplo el aumento de la confianza de los clientes, un posicionamiento competitivo y un incremento de la eficacia.
Para lograr estos objetivos, la empresa ha empezado a trabajar en el ámbito de la cultura de calidad y, más importante aún, ha conseguido la participación de todos los empleados, lo que representa un punto de partida inmejorable para avanzar en los retos que se nos avecinan.
Y es que, precisamente, ésa es la idea: avanzar. La calidad no es una meta, sino un camino, una forma de trabajar, un clima y unos valores compartidos en la búsqueda de la excelencia.
Próxima etapa: excelencia
Las empresas y organizaciones siempre se han adaptado a las características cambiantes del entorno económico y social en el que actúan. Además, las normas de actuación empresarial válidas en una época, curiosamente, no lo son en otra.
"Hoy es necesario cumplir e incluso superar las expectativas de nuestros clientes, pero no es suficiente. La excelencia implica una forma de gestión global de la empresa que permita satisfacer de forma plena las necesidades y perspectivas tanto de los clientes como de los accionistas, pero también de los propios empleados y de la sociedad en general", afirma Manuel Gómez Marín, director de Calidad de CLH.
En la actualidad, una empresa no puede basar su supervivencia y éxito a largo plazo exclusivamente en activos tangibles, es decir, infraestructuras o recursos materiales. Además, precisa la participación de los activos intangibles como la imagen de empresa, cultura empresarial, modelo organizativo, conocimientos y calidad de las personas, entre otros.
Las organizaciones deben saber responder a los cambios mediante estructuras flexibles capaces de adaptarse y, lo que es más importante, aumentando su labor de aprendizaje. La capacidad de desarrollar e incorporar nuevos conocimientos empieza a ser la clave del éxito.
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Clemente Villarejo, uno de los analistas del laboratorio central. |
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Principios y objetivos
“La orientación hacia los resultados y el cliente, el liderazgo y la constancia en los objetivos, la gestión por procesos, el desarrollo e implicación de las personas y alianzas, los procesos continuos de aprendizaje e innovación y la responsabilidad social, son algunos de los principios sobre los que se sustentan los modelos de Calidad Total-Excelencia. Estas pautas deben formar parte de nuestra visión, de la idea que tenemos de lo que queremos ser como organización en el futuro”, comenta Félix Gómez Cuenca, jefe de la Unidad de Sistemas de Calidad y Actualización Tecnológica.
Por un momento, imaginemos una empresa que establece sus objetivos económicos y financieros y los cumple proporcionando productos y servicios que satisfacen a los clientes. Imaginemos una empresa que se fija y cumple objetivos de respeto medioambiental, desarrollo sostenible y compromiso con su entorno social. Imaginemos una empresa que sabe que el logro de todo lo anterior sólo es posible con la participación de todos sus empleados y que apuesta por una formación y aprendizaje constante.
Esta visión, que no es más que la imagen de una empresa excelente, es alcanzable. Es cierto que hay otras organizaciones y empresas que han avanzado muy deprisa en este ámbito, pero en CLH ya hemos recorrido gran parte de un camino por el que vamos a seguir andando.